martes, 31 de agosto de 2010

Septiembre

El estruendo se apodera de la calle. Una mezcla de Joselito con ritmos de rap y sirenas de antiaéreos. Le fallan los graves. Proviene del local del quiosquero-disckjockey. Me asomo a la persiana semisubida y saludo a su madre, sentada a los platos.
Me dice que no está, que se ha ido a por los números uno de todas las colecciones, o algo así. Señalando al equipo de música, le pregunto si ella también pincha. Baja el volumen y me dice que no, que se lo ha dejado su hijo puesto.
Me pregunta cuál es mi forma de pisar. Le contesto que no tengo ni idea. Insiste en que no hay nada peor que no saber si se es pronador o supinador. Los primeros son unos jipis que se dan a la mala vida. Los segundo sí son gente de bien, que van por la calle pisando fuerte. Le contesto que tengo una prisa relativa y que salude a su hijo de mi parte.

viernes, 13 de agosto de 2010

subrayado

encabezado
algo de texto COMA aclaración COMA
predicado PUNTO
paradoja COMA juego de palabras PUNTO
oración DOS PUNTOS
objeto COMA objeto COMA persona COMA
objeto COMA
objeto COMA
objeto PUNTOS SUSPENSIVOS
propuesta COMA sujeto COMA objeto PUNTO
aclaración COMA solución PUNTO
despedida PUNTO

firma fecha

jueves, 12 de agosto de 2010

La antena sobre el puticlús

En el barrio estamos muy orgullosos de nuestro Puticlub porque, aunque algunos no lo visitamos, sabemos que se encuentra entre los mejores de la ciudad, y ahí entra el orgullo de barrio. Siempre es bueno ser de los mejores en algo. Los clientes salen orgullosos de su visita, subiéndose la cremallera con energía, mirando al horizonte con confianza.
Yo les hago fotos, por si alguna vez ando mal de pasta y he de chantajearlos.
Vaya todo esto por delante a modo de introducción, antes de comenzar el verdadero relato.
La Madam se cruza conmigo por la calle. Intento no enfadarme cuando me dice que si tengo un minuto porque sé positivamente que será más de uno. Así que, cuando accedo, me siento en un bordillo. Tengo la boca seca porque hoy no he bebido agua. Ella cree que me pone nervioso, y me cuenta nosequé de poner una antena de telefonía móvil en el tejado de su club. Yo le hago un somero resumen de la balada de Balder, el bravo. Y ella se va a su casa inquieta, creo, pensando en cómo interpretar mis palabras. En la posible moraleja de mis sabias lecciones. Pensando si votaré, en la asociación de vecinos, a favor o en contra.

martes, 10 de agosto de 2010

Enaguas garrapiñadas

Los cables del transformador
venían defectuosos.
Triste defecto de nacimiento.
No debo callarme,
no debo conformarme.
Debo ir, debo reclamar.
Quería pasarme todas las vacaciones
sin salir de casa.
Pero debo ir.
Debo reclamar.
Debo ir y reclamar.
Un día.

jueves, 29 de julio de 2010

Propongo

Deja que te despierte a mitad de la noche,
aullando a la luna en el descampado,
destartalando los planes de nuestros señores,
fundiendo los azares en el hornillo.
Déjame enseñarte a escribir
sin rimar.
Que el tiempo pase por entre tus dedos
sin dejar cicatrices en tu bazo.
Que nunca sea pronto y tarde a la vez.
Saltemos juntos los charcos de la avenida,
busquemos caracoles,
siempre que llueva.

lunes, 19 de julio de 2010

A Gustavo

Suena el telefonillo y oigo por él una voz grave, cascada, que me pregunta si es aquí donde tiene que venir. Le abro y le pido disculpas por mis pelos y mi camisón, y por hacerle venir de urgencia, a rejuntar ventanas. 
Él me contesta que  no me preocupe, que a él rejuntar le encanta. Y se pone a la faena mientras yo me voy a escribir al ordenador. Cuando oigo un ruido me acerco por si se ha caído por la ventana o algo así. Al llegar lo encuentro en el suelo, llorando, cubierto de silicona. Hago que se incorpore y lo siento en una silla, no vaya a mancharme de silicona el sofá. 
Le ofrezco un vaso de agua y unas hojas de lechuga. Y me cuenta, entre sollozos, que sus golondrinas han emigrado, y que algunas no volverán.
Para que olvide, le invito al ecoparque, donde pasamos la tarde, entre las atracciones. Recicla que reciclaré se nos ha hecho muy tarde. El tiempo pasa volando cuando te diviertes. Al volver al barrio ya no están ni el narco de guarda ni el frutero paquistaní. El psicólogo, subido a una azotea, le aúlla a la luna.