viernes, 19 de diciembre de 2014

Los consentidos

A machete, comentario y sonrisas
nos deshacemos de vuestros andamiajes culturales
convertidos en telas de arañas.
Nos llaman los consentidos
porque no nos importan las migas,
ni los cuentos de hadas,
ni los aparatos receptores de ondas audiovisuales.
Porque aún nos queda en la vida
mucho que reír,
muchos abrazos que dar.
Salimos siempre pronto,
volvemos tarde.
Y, a mitad, estamos...
¡por ahí!
Nos llaman los malcriados
porque sabemos reducir nuestras vidas
a no cruzar siempre por el semáforo,
a no ofender de manera inconsciente,
a no sentir vuestros miedos,
ni el frío por las mañanas.
A no perder nunca la ocasión de cantar.
A tener una canción para cada momento.

martes, 16 de diciembre de 2014

Ayer

De entre todo el último ciclo,
fue ayer el día.
Como una distancia sin calibrar,
como una escalera mecánica detenida,
como un boleto de rifa de jamón,
a todos se nos pasan cosas por alto.
Ayer recordé que sí,
que todavía soy invencible,
que tan sólo me lo estaba pensando.
¿Llegaste tarde
o te fuiste pronto?
No sé.
Todo en esta vida,
absolutamente todo,
es en su momento.
Cuando llegue la noche
y salgan las hienas,
espérame.
Tengo abrazos.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Dábalos, ideas para todos,
junto a lágrimas de colibrí.
Ésta es mi exposición partida,
mi destino, mi pasado.
Nada ni nadie tratara de acabar,
primos,
con ninguna de mis sandeces,
de mis picores.
¡Cantemos todos a coro
un estribillo famoso
inoculándole nuestro veneno!
¡Disparemos al viento
nuestras semillas!
¡Que, por fin,
se reconozca oficialmente
nuestra inutilidad!
¡Masticad!
Masticad, malditos.

viernes, 28 de noviembre de 2014

El hombre del tiempo

Nos hemos puesto de acuerdo de una vez por todas.
Ha hecho falta una multitud de asambleas vecinales, discusiones, riñas, e incluso purgar las típicas rencillas y te dijes entre vecinos. Ha costado lo suyo pero, al final, lo hemos conseguido.
Tras un mes entero de negociaciones, hemos podido concordar unos días fijos para lavar los coches y las ventanas de las casas. Se ha resuelto que era la única solución, puesto que cada vez que alguno de los vecinos del barrio llevaba a cabo alguna de estas operaciones, se ponía a llover al día siguiente. Todo esto alteraba significativamente a aquellos que habían realizado la misma tarea unos días antes, puesto que caíancuatro gotas cada vez, arruinando el trabajo previo.
Así, el martes siguiente al acuerdo, todo el barrio fue a la gasolinera a lanzar chorros de agua a sus utilitarios. A Pascual se le prohibió venir porque es muy bestia. Y se empieza salpicando accidentalmente, se devuelve el salpicado entre risas, y se acaba siempre a hostias. De regreso, todos se pusieron con los cristales de sus casas. Se podía andar por la calle disfrutando del aroma de cristasol que inundaba las calles.
La comisión encargada del archiduque ha ido a su domicilio y lo ha encadenado al sofá esa misma noche. Conociéndolo, estábamos seguros de que iba a limpiar su coche al día siguiente de todos los demás.
El hombre del tiempo se ha vuelto a equivocar. Nos ha prometido un anticiclón, calor, cielo despejado. Y nos hemos alegrado, claro que sí.
Al día siguiente, la atmósfera cerrada y gris se ha tornado una tromba de agua que ha destozado toldos, marquesinas y ha producido filtraciones en las terrazas. Todo ello, seguramente, consorciable al recogerse más de cuarenta litros por metro cuadrado por hora. Por su parte, la asamblea, en reunión extraordinaria, ha decidido por unanimidad en tiempo récord dejar de jugar a Manitu, y que cada uno limpie cuando le venga en gana.

sábado, 22 de noviembre de 2014

Consorciables

Claro, dicen.
Pero...
¿dónde se ha ido el cataclismo?
De vuelta,
de rigor anciano,
dispositivos turgentes
de ámbito local.
indentificación positiva.
¿Hay cobertura para la estupidez humana?
¿Qué excepciones tiene?