La escritura y el primer borrón.
lunes, 28 de enero de 2013
miércoles, 2 de enero de 2013
Ahora ya, en serio
Profesional polifacético, centrado y extremadamente honrado, en la cúspide de su desarrollo físico e intelectual, con dos carreras, se ofrece para trabajar de lo que sea.
jueves, 29 de noviembre de 2012
El retorno del medio Archiduque
El Archiduque ya no está gordo. Y yo creo que nunca más lo vamos a ver poniendo su tripa de frente para pasar entre las mesas. El otro día estábamos de quintos en el bar, hablando sobre la Revolución Industrial, todos los amigos. Pascual atendía a la televisión. El Arquitecto se levantó a por otra ronda y yo contradecía todos los argumentos de Niko. Una tarde normal, como tantas otras. Si no fuera porque el Archiduque no bregaba, no insultaba, no se tapaba los oídos cuando alguien decía algo en contra de la nobleza, no nos miraba por encima del hombro. Y nosotros aprovechábamos la circunstancia para explayarnos lo más posible.
De repente, el archiduque salió de su trance y se puso a llorar. Le preguntamos qué le pasaba, le abrazamos, le dimos muestras de apoyo incondicional. Incluso pedimos un biberón para meterle la cerveza. Pero no supimos cuál era su problema.
Harto, se deshizo de nosotros a puñetazos y se fue, sollozante. Desapareció durante un mes.
Y hoy ha vuelto al bar. Nadie le había visto durante este tiempo. Y ahí está, delgado, consumido. Ya no parece un archiduque.
Dicen que quemó las grasas llorando. Que con sus lágrimas regó los campos. Que plantó lechugas. Que ahora solo come lechugas propias. Yo, no me lo creo.
Su apariencia ha cambiado, pero no su fondo. Ni tras un mes de ausencia le hemos arrancado una invitación.
viernes, 23 de noviembre de 2012
Sobrevivir
Ya sólo nos queda sobrevivir.
Desde que se dieron cuenta
de que éramos sus esclavos,
apenas se acuerdan de nutrirnos.
Ya no tenemos colores
para expresar la vergüenza,
los que la conocen.
Desde su azotea,
el director nos grita consignas
que debemos seguir
Sobrevivir,
contra viento y marea,
contra las órdenes de los rectos,
apostando siempre al caballo perdedor.
Sobrevivir,
en este mar de sargazos
que te acompañan hasta casa
y se meten en tus pesadillas.
Sobrevivir, alienados,
rodeados de ondas wifi,
de dientes azules del averno,
sin una libreta en la que dibujar.
El objetivo:
Viviremos sobre los demás, si podemos.
Y el que no, notará el peso sobre sus hombros
durante la estampida final.
Los miles de tacones sobre el bazo,
la cartera de inversión,
los helados, el papel de regalo.
Desde que se dieron cuenta
de que éramos sus esclavos,
apenas se acuerdan de nutrirnos.
Ya no tenemos colores
para expresar la vergüenza,
los que la conocen.
Desde su azotea,
el director nos grita consignas
que debemos seguir
Sobrevivir,
contra viento y marea,
contra las órdenes de los rectos,
apostando siempre al caballo perdedor.
Sobrevivir,
en este mar de sargazos
que te acompañan hasta casa
y se meten en tus pesadillas.
Sobrevivir, alienados,
rodeados de ondas wifi,
de dientes azules del averno,
sin una libreta en la que dibujar.
El objetivo:
Viviremos sobre los demás, si podemos.
Y el que no, notará el peso sobre sus hombros
durante la estampida final.
Los miles de tacones sobre el bazo,
la cartera de inversión,
los helados, el papel de regalo.
lunes, 29 de octubre de 2012
lunes, 22 de octubre de 2012
La tarde
Todo a punto
para el tercer cuarto.
Las series más aclamadas
escupen refritos de tercera.
Los parques se llenarán de niños
que imprimarán el suelo con mierda.
El supermercado se autorrepone.
El lavavajillas ruge por Wagner.
¿Qué va a hacer,
si no le hemos enseñado otra?
para el tercer cuarto.
Las series más aclamadas
escupen refritos de tercera.
Los parques se llenarán de niños
que imprimarán el suelo con mierda.
El supermercado se autorrepone.
El lavavajillas ruge por Wagner.
¿Qué va a hacer,
si no le hemos enseñado otra?
sábado, 6 de octubre de 2012
Niko
Cuando bajo a por el periódico Nikolai, Niko para los amigos, ya está sentado en la terraza de la horchatería. Siempre con su perro y su café, a veces con unos amigos, otras con socios. Él es, a su manera, como el padrino de un grupo de gente del barrio. Les dice como tratar con sus perros, cura las heridas de los niños que juegan al fútbol, invita a café a las jóvenes que le gustan a sus amigos, etc.
Todos los fines de semana monta guardia en la terraza. Escucha las historias de su cuñada y saca conclusiones. Fuma siempre con pasión, con ganas. Su posición sentado es muy erguida, dominante. Aunque no es más alto que los demás, cuando está sentado al lado de su hermano, parece que le saque dos cabezas.
Cuando concluye el turno de ruegos y preguntas, siempre se va con un socio a desguazar un coche en el callejón de detrás de mi casa. Yo, a veces, paseo con mi coche delante de la horchatería, para que se acuerden de que es mío y así no lo toquen.
No se lleva muy bien con el archiduque, choque de egos tal vez, pero tampoco con Pascual. A veces resulta difícil emborracharse bien en el bar cuando están los tres.
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