Queridos políticos:
Son ustedes un lujo que no nos podemos seguir permitiendo.
Sus constantes y recurrentes payasadas ya no hacen gracia a nadie.
Ha llegado el momento de poner fin a esta situación.
Sin rencor, sin sangre, sin linchamientos,
por mucho que den el perfil,
yo les conmino:
Desfilen, vayan desfilando
y déjennos con nuestras cosas del día a día.
Métanse sus doctrinas y sus complejos por donde les quepan.
No escatimen a la hora de recoger sus pertenencias robadas,
de llevarse sus promesas vacías.
¡Vuelen!
Los vientos han cambiado para bien.
¡Vuelen, queridas amebas!
Desairen a sus familias, que para eso les mantienen.
Y dejen de llevarse porcentajes de nuestras vidas,
de nuestros dineros,
de nuestro tiempo.
Corran desnudos por las verdes hectáreas de sus terrenos.
Retocen, redunden, remitan, comulguen.
Pero no salgan,
no salgan de sus templetes de oro.
No vuelvan.
No nos pidan nada,
no se lleven a sus cuartos oscuros a nuestros adolescentes.
Tortúrense entre ustedes, no se crucen con nosotros.
Naden en sus piscinas de billetes,
sean felices a su manera,
con su vergüenza torera y su canesú.
Pero, insisto,
no salgan,
no vuelvan,
no nos llamen,
no nos pidan perdón,
no nos manipulen de nuevo,
no crean que les necesitamos para nada,
no contaminen nuestro planeta,
no insulten nuestra inteligencia.
Dejen ya de mamar de nuestras tetas.
¡No vuelvan!
No vuelvan.
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viernes, 3 de noviembre de 2017
sábado, 7 de octubre de 2017
Vida
Cuenta atrás constante.
Las horas que faltan para salir del trabajo,
los minutos que seguirá girando la cinta de correr.
Lo que queda para las vacaciones.
Los días hasta el próximo partido televisado,
el tiempo que tardará el tranvía.
El ratito que resta hasta el despertador.
La vida del sinvivir.
Mierda...
¿Cuándo contaremos las risas,
los minutos de felicidad,
los brindis al sol,
el chocolate del loro,
los polvos?
Las horas que faltan para salir del trabajo,
los minutos que seguirá girando la cinta de correr.
Lo que queda para las vacaciones.
Los días hasta el próximo partido televisado,
el tiempo que tardará el tranvía.
El ratito que resta hasta el despertador.
La vida del sinvivir.
Mierda...
¿Cuándo contaremos las risas,
los minutos de felicidad,
los brindis al sol,
el chocolate del loro,
los polvos?
domingo, 9 de octubre de 2016
En el corredor de la muerte estamos ya
Desde que descubrí que la vida
trata de cazar esos gigantes
escondidos tras esos arbustos
que se mueven hacia el horizonte,
salgo siempre de casa
con el depósito de gasolina lleno
y la lanza de punta ígnea en la mano.
Nunca llegué a alcanzarlos.
Pero ví como se defendían
de aquellos más veloces y fuertes.
Para reírse de nosotros
desde sus tronos de madera.
Una a una,
todas las gotas de inspiración
y todas las sonrisas que tenemos,
se van quedando en la cuneta.
Donde darán cuenta los carroñeros.
Como ése. Como aquél.
Yo os señalo con el dedo.
Dime, tú que sabes ya de todo esto,
si cuando llegas a cierta edad
se cae la coleta por sí sola,
y el culo se vuelve blando
y la televisión se ríe cuando llegas a casa.
Dime, tú que tan elegante calzas,
qué día de tu vida bajaste la cabeza.
A cuánto se cotiza el kilo de sueños
en ese limbo del que provienes
y al que nos quieres llevar.
Dime, por fin, azote de excéntricos,
si compasión tendrías de alguno
de los que aún queremos cantar.
Si ves posible pedir una prórroga,
una excedencia de la mediocridad.
trata de cazar esos gigantes
escondidos tras esos arbustos
que se mueven hacia el horizonte,
salgo siempre de casa
con el depósito de gasolina lleno
y la lanza de punta ígnea en la mano.
Nunca llegué a alcanzarlos.
Pero ví como se defendían
de aquellos más veloces y fuertes.
Para reírse de nosotros
desde sus tronos de madera.
Una a una,
todas las gotas de inspiración
y todas las sonrisas que tenemos,
se van quedando en la cuneta.
Donde darán cuenta los carroñeros.
Como ése. Como aquél.
Yo os señalo con el dedo.
Dime, tú que sabes ya de todo esto,
si cuando llegas a cierta edad
se cae la coleta por sí sola,
y el culo se vuelve blando
y la televisión se ríe cuando llegas a casa.
Dime, tú que tan elegante calzas,
qué día de tu vida bajaste la cabeza.
A cuánto se cotiza el kilo de sueños
en ese limbo del que provienes
y al que nos quieres llevar.
Dime, por fin, azote de excéntricos,
si compasión tendrías de alguno
de los que aún queremos cantar.
Si ves posible pedir una prórroga,
una excedencia de la mediocridad.
jueves, 15 de septiembre de 2016
martes, 16 de agosto de 2016
Mejor que cola de león, cabeza de chorlito
No gané ningún premio, no penséis que me interesa, pero muchos me pidieron consejos cuando estaban en la élite. Yo les expliqué como eludir la melancolía y la vanidad. Les invité a merendar.
Yo no estuve en primera línea, ni en las trincheras, pero si no llega a ser por mí, los de la vanguardia no hubieran tenido alimentos, ni balas, ni cuadros. No hubieran tenido risas ni amaneceres.
Yo no marqué el gol. Ni di el pase final, ni detuve a los atacantes, pero todos los partidos en los que jugué fueron emocionantes. En todos ellos ganamos. Preparé a mis compañeros para sus exámenes finales.
No salí en la foto final, no supe quedarme quieto. Pero ayudé a poner los trípodes, y leí en voz alta lo que nos decía el fotómetro. Hice café para todos.
No desactivé el reactor, no pude enfriarlo yo solo. Pero llamé al Ministerio de Desastres y les leí el manual por teléfono. Conduje toda la noche.
No me especialicé en nada, puesto que encontré tantas cosas bonitas que quise aprender de muchas de ellas. Hice fotos muy bonitas.
Pero tampoco me quedé en casa viendo la televisión. No participé en ningún escándalo, no llevé alhajas ni me cegaron las ansias ni los complejos, ni inseguridades que la sociedad nos impone. Leí muchos libros y cómics.
Debí haber trabajado mejor las lumbares. El resto lo escribiré a partir de ahora.
lunes, 16 de mayo de 2016
David contra Goliat v.2.0
Hoy es el día, después de cuarenta de asedio.
Hoy se enfrentarán nuestros paladines.
La publicidad estática ya ha sido colocada.
¡¡¡Pasen y vean, señoras y señores,
compren refrescos y tentempiés!!!
Tengo que anunciarles, queridos televidentes,
que David está de día de asuntos propios sin remuneración.
Es su lugar saldrá Peniel, que lleva chupando banquillo
desde que se estaba cuadrando el combate.
Tiene una educación exquisita,
hará lo que tenga que hacer de buenas maneras.
Cuando, por fin, terminen los anuncios,
aquí retransmitiremos, íntegra, la contienda.
Voy a apostar por los filisteos,
una vez más.
Hoy se enfrentarán nuestros paladines.
La publicidad estática ya ha sido colocada.
¡¡¡Pasen y vean, señoras y señores,
compren refrescos y tentempiés!!!
Tengo que anunciarles, queridos televidentes,
que David está de día de asuntos propios sin remuneración.
Es su lugar saldrá Peniel, que lleva chupando banquillo
desde que se estaba cuadrando el combate.
Tiene una educación exquisita,
hará lo que tenga que hacer de buenas maneras.
Cuando, por fin, terminen los anuncios,
aquí retransmitiremos, íntegra, la contienda.
Voy a apostar por los filisteos,
una vez más.
jueves, 28 de abril de 2016
Revolución -3.0
A veces,
el filtro del lavavajillas
acumula saña y desconcierto
que no se llegan a disolver
con las pastillas triple acción.
Cálculos de urea social
que actúan de embudo y red
de todas nuestras vergüenzas.
A veces,
alguna de esas despreciables minucias
escapa entre la maraña grasienta
y huye de sus captores
por el alcantarillado.
Yendo a parar con el resto de los huídos
a un gran estercolero húmedo.
A veces,
alguna de esas partículas
impacta en sus veteranas compañeras
ya acomodadas y sedimentadas
provocando el derrumbe
de parte de la montaña de mierda.
En ocasiones,
estos pequeños derrumbes
producen ruido por la fricción
que se llega a oír en la superficie
donde dormitan los seres racionales
mirando sus catálogos de rebajas,
deslumbrados por sus tubos catódicos.
¡Perdón! por sus micro leds.
A veces,
alguien en la cola del supermercado
comenta haber percibido
un leve rumor como de movimiento.
Con su carro lleno de precocinados
y pastillas triple acción para lavavajillas.
el filtro del lavavajillas
acumula saña y desconcierto
que no se llegan a disolver
con las pastillas triple acción.
Cálculos de urea social
que actúan de embudo y red
de todas nuestras vergüenzas.
A veces,
alguna de esas despreciables minucias
escapa entre la maraña grasienta
y huye de sus captores
por el alcantarillado.
Yendo a parar con el resto de los huídos
a un gran estercolero húmedo.
A veces,
alguna de esas partículas
impacta en sus veteranas compañeras
ya acomodadas y sedimentadas
provocando el derrumbe
de parte de la montaña de mierda.
En ocasiones,
estos pequeños derrumbes
producen ruido por la fricción
que se llega a oír en la superficie
donde dormitan los seres racionales
mirando sus catálogos de rebajas,
deslumbrados por sus tubos catódicos.
¡Perdón! por sus micro leds.
A veces,
alguien en la cola del supermercado
comenta haber percibido
un leve rumor como de movimiento.
Con su carro lleno de precocinados
y pastillas triple acción para lavavajillas.
miércoles, 6 de abril de 2016
El día que se deja de jugar
El día que la gente deja de jugar, le crecen polillas en los sobacos, las costras interdigitales y sienten un adormecimiento de sus traseros.
También se cierran las ventanillas de los ojos, y su curiosidad se reduce a qué echarán por la televisión esa misma noche, para poder llenar un par de horas que sobran antes de irse a maldormir.
Es sintomático en la gente que no juega la aparición de ojeras, de canas, o directamente la caída de cabello. Así como los desórdenes horarios, la ingesta compulsiva de café y el olvido de las cosas que iban a ir a comprar.
Los animales predadores juegan para entrenar sus destrezas para la caza. Las presas juegan para entrenar sus destrezas para la huída. Los omnívoros jugamos para poder ver el mundo con mejor color.
Cuando se hace un viaje en coche, haya que parar cada dos horas para jugar un rato.
Cuando se tiene una reunión importante, conviene comenzar a romper el hielo con algún juego sencillo que no dure más de diez minutos, donde los oponentes en la negociación se conozcan un poco mejor.
Cada cierto tiempo, hay que parar para jugar. Estemos haciendo lo que estemos haciendo. Tan solo está contraindicado jugar minutos antes de dormir, debido al efecto placebo que condiciona nuestros cerebros. A no ser que el propio juego sea condicionante de las buenas noches.
Es por ello que el ser humano tiene que jugar.
Porque, como hemos dicho, en el mismo momento que el individuo deja de jugar, la leche se agria, las manzanas producen gusanos y los estornudos ya no suenan a risa. O lo que es lo mismo: las pelotas no botan si no se juega, los pensamientos cobran una oscura y extraña dimensión de absurda seriedad. Y ya no cantamos en las alcantarillas, sino que bailamos el agua.
La gente que ha dejado de jugar cree que ahora toma mejores decisiones. Cuando la mejor decisión es, sin duda alguna, ponerse a jugar.
Es por eso que nunca hay que dejar de jugar. Nunca, nunca, nunca.
jueves, 17 de marzo de 2016
Cazador
Salgo de casa
a recoger del suelo
las ideas que se le caen a la gente.
Las pierden sin darse cuenta
de que las tenían,
de que las habían generado.
Soy un basurero de ideas ajenas,
un reciclador de imaginaciones.
Tengo la sagrada misión
deque no languidezca ni una.
Termina la lavadora.
Luego comienzo.
a recoger del suelo
las ideas que se le caen a la gente.
Las pierden sin darse cuenta
de que las tenían,
de que las habían generado.
Soy un basurero de ideas ajenas,
un reciclador de imaginaciones.
Tengo la sagrada misión
deque no languidezca ni una.
Termina la lavadora.
Luego comienzo.
martes, 12 de enero de 2016
Como pingüinos en coches de choque
En sus zapatos brillan sus caras tristes.
Sus caras reflejan sus vidas.
Sus vidas son grises, como sus ojos.
Sus ojos nunca miran a los tuyos.
Tus ojos miran sus caras tristes,
donde brilla la luz de sus zapatos.
Se debaten entre el nuevo limbo que es sus vidas
y la programación mainstream que verán esta noche.
Y juzgan, vaya si juzgan a la gente.
Por su peinado
y por sus zapatos.
En sus zapatos brilla su mundo
deembustes diarios.
Temen al silencio,
no sea que oigan sus voces internas
pidiendo socorro.
Temen estar solos,
no sea que llegue el silencio
y vuelva la dichosa voz ahogada hace tanto.
Para poder ascender
sin saber hacia dónde.
Mientras, el lustre de sus zapatos
es mucho más brillante
que el de sus miradas,
que el de sus sonrisas.
Sus caras reflejan sus vidas.
Sus vidas son grises, como sus ojos.
Sus ojos nunca miran a los tuyos.
Tus ojos miran sus caras tristes,
donde brilla la luz de sus zapatos.
Se debaten entre el nuevo limbo que es sus vidas
y la programación mainstream que verán esta noche.
Y juzgan, vaya si juzgan a la gente.
Por su peinado
y por sus zapatos.
En sus zapatos brilla su mundo
deembustes diarios.
Temen al silencio,
no sea que oigan sus voces internas
pidiendo socorro.
Temen estar solos,
no sea que llegue el silencio
y vuelva la dichosa voz ahogada hace tanto.
Para poder ascender
sin saber hacia dónde.
Mientras, el lustre de sus zapatos
es mucho más brillante
que el de sus miradas,
que el de sus sonrisas.
lunes, 21 de diciembre de 2015
a la protección del señor de la guerra local
Le debemos nuestras tierras,
nuestras personalidades
y nuestras escasas virtudes.
Nos advierte su periódico:
que no se os ocurra pestañear,
no sea que se ofusque con uno de nosotros
y se nos acabe el chollo
Bien recogiditos,
los siervos,
trinan que trinan,
gorgotean,
esperan a que les caiga una migaja.
Por él hemos luchado tanto tiempo...
que hasta nos duelen los pies.
lunes, 14 de diciembre de 2015
lunes, 5 de octubre de 2015
En mis uñas os dejo el alma
Cada idea,
cada cuento,
cada trazo,
cada mierda,
es una herida en el papel,
y en vuestra comodidad,
que algunos creen innecesaria.
Cada dolor es una estrofa,
cada risa
y cada uno de los gruñidos del alma,
callos auriculares desgastados
en el yunque
de la creación.
¡Tened cuidado, perros,
no os vaya a salpicar una esquirla!
cada cuento,
cada trazo,
cada mierda,
es una herida en el papel,
y en vuestra comodidad,
que algunos creen innecesaria.
Cada dolor es una estrofa,
cada risa
y cada uno de los gruñidos del alma,
callos auriculares desgastados
en el yunque
de la creación.
¡Tened cuidado, perros,
no os vaya a salpicar una esquirla!
miércoles, 10 de junio de 2015
martes, 19 de mayo de 2015
Semana electoral
Es primavera, o eso nos venden.
Y los colegios se llenan de cabinas electorales
y las plazas de toros bullen de capullos
que se insultan mutuamente.
Me dan alergia.
Os dan alegría.
Pretenden convencernos.
Hacen los deberes a última hora
como el estudiante reservón
que vive la vida a su ritmo.
Se presentan directamente a la recuperación
sin haber ido a clase
ni entregar los trabajos del curso.
Me dan alergia.
Os dan alegría.
Y estarán sus lacayos el domingo,
tratando de ver qué papeleta agarras.
¡Qué bien prende la tinta electoral!
Desplegando por el aire las promesas
de la lista de representantes.
Tan aficionados a la mierda,
que pagarán justos por pecadores.
el día que los colguemos de sus propias corbatas
en el viejo olmo.
Y los colegios se llenan de cabinas electorales
y las plazas de toros bullen de capullos
que se insultan mutuamente.
Me dan alergia.
Os dan alegría.
Pretenden convencernos.
Hacen los deberes a última hora
como el estudiante reservón
que vive la vida a su ritmo.
Se presentan directamente a la recuperación
sin haber ido a clase
ni entregar los trabajos del curso.
Me dan alergia.
Os dan alegría.
Y estarán sus lacayos el domingo,
tratando de ver qué papeleta agarras.
¡Qué bien prende la tinta electoral!
Desplegando por el aire las promesas
de la lista de representantes.
Tan aficionados a la mierda,
que pagarán justos por pecadores.
el día que los colguemos de sus propias corbatas
en el viejo olmo.
jueves, 14 de mayo de 2015
Chamán
Y áun hoy, cuando vemos al chamán bailar,
totalmente enloquecido
en trance mediático,
ninguno de vosotros cuestiona
si se trata de un cantamañanas
con déficit de cariño,
un aprovechado hiperlocuaz
o tan solo un viejo loco.
Todos bailan con el chamán.
Todos le jalean y le veneran,
le piden consejo a pies juntillas,
le hacen palmas con las orejas.
Todos quieren que les toque,
que les bendiga con su hálito de las cavernas.
O, mejor, que les escupa o vomite encima.
Yo apenas recuerdo su idioma
ni creo en sus cuentos de brujas.
Y no alcanzo a comprender
que tenga una casa con piscina
en las afueras de la aldea.
totalmente enloquecido
en trance mediático,
ninguno de vosotros cuestiona
si se trata de un cantamañanas
con déficit de cariño,
un aprovechado hiperlocuaz
o tan solo un viejo loco.
Todos bailan con el chamán.
Todos le jalean y le veneran,
le piden consejo a pies juntillas,
le hacen palmas con las orejas.
Todos quieren que les toque,
que les bendiga con su hálito de las cavernas.
O, mejor, que les escupa o vomite encima.
Yo apenas recuerdo su idioma
ni creo en sus cuentos de brujas.
Y no alcanzo a comprender
que tenga una casa con piscina
en las afueras de la aldea.
martes, 12 de mayo de 2015
miércoles, 22 de abril de 2015
Mermelada de impávidos
Sonríen.
Pese a la angustia,
la frustración,
la injusticia,
la largamente aceptada
denigrancia.
Pese a todo ello,
están bien tranquilos
pues nos tienen bien atados.
Si nos portamos mal,
nos castigan sin internet
o sin huevo kinder.
Y hay límites de los que no debemos pasar.
No hay reacción resultante,
ni choque de fuerzas,
ni asalto final a sus laboratorios sociales.
¡A la mierda la ciencia y esas patrañas!
¡A la mierda la ética, las artes y esas pavadas!
¡A la mierda el solsticio, hombre ya!
En la retaguardia
tienen mejores máquinas de café.
El día que tenga ganas de andar,
lo mismo comienzo algo.
Pese a la angustia,
la frustración,
la injusticia,
la largamente aceptada
denigrancia.
Pese a todo ello,
están bien tranquilos
pues nos tienen bien atados.
Si nos portamos mal,
nos castigan sin internet
o sin huevo kinder.
Y hay límites de los que no debemos pasar.
No hay reacción resultante,
ni choque de fuerzas,
ni asalto final a sus laboratorios sociales.
¡A la mierda la ciencia y esas patrañas!
¡A la mierda la ética, las artes y esas pavadas!
¡A la mierda el solsticio, hombre ya!
En la retaguardia
tienen mejores máquinas de café.
El día que tenga ganas de andar,
lo mismo comienzo algo.
domingo, 19 de abril de 2015
¡Estoy rodeado!
Llega el alba,
cuando los pájaros exóticos toman el sol
el la gran jaula esférica.
Los autómatas antorpomorfos
libran de nuevo la lucha
que nunca llegarán a ganar.
Entre réflex, bostezos
y batidos de proteínas.
La repetición,
siempre la repetición.
Al alba, insisto,
los autómatas buscan a su manera,
entre sus cuerpos curtidos,
y la quema de molestos carbohidratos,
que no les gustan.
De paso, salir del gran grupo,
desmarcarse del resto de las heces de Dios.
Tener algo que enseñar
en sus sucias, vacías vidas.
Persiguen un canon de belleza euclídea,
un sinsabor aséptico,
una lesión incapacitante,
un motivo para que alguien,
entre la chusma irracional,
los mire.
¡Quién sabe!
Si alguno de ellos intentara,
alguna vez, sonreír
¡o cantar!,
la sociedad, tal vez...
Sin embargo, se miran de nuevo al espejo
y se dicen que lo están consiguiendo.
cuando los pájaros exóticos toman el sol
el la gran jaula esférica.
Los autómatas antorpomorfos
libran de nuevo la lucha
que nunca llegarán a ganar.
Entre réflex, bostezos
y batidos de proteínas.
La repetición,
siempre la repetición.
Al alba, insisto,
los autómatas buscan a su manera,
entre sus cuerpos curtidos,
y la quema de molestos carbohidratos,
que no les gustan.
De paso, salir del gran grupo,
desmarcarse del resto de las heces de Dios.
Tener algo que enseñar
en sus sucias, vacías vidas.
Persiguen un canon de belleza euclídea,
un sinsabor aséptico,
una lesión incapacitante,
un motivo para que alguien,
entre la chusma irracional,
los mire.
¡Quién sabe!
Si alguno de ellos intentara,
alguna vez, sonreír
¡o cantar!,
la sociedad, tal vez...
Sin embargo, se miran de nuevo al espejo
y se dicen que lo están consiguiendo.
lunes, 13 de abril de 2015
Se equivocan
Se equivocan.
Dan la vida por nada.
Dan la vista por nada.
Dan la nada por nada.
Y luego reclaman
sin pedirle cuentas al rey,
sin enfrentar miradas a los agresores
saturando las oficinas de objetos perdidos.
¿He dicho que se equivocan?
Y no tengo manera educada
de indicaros
que me aburren.
Miro por la ventana.
El viento
mueve las antenas de los coches.
¡Quiero mi chaqueta!
¡Ahora!
Dan la vida por nada.
Dan la vista por nada.
Dan la nada por nada.
Y luego reclaman
sin pedirle cuentas al rey,
sin enfrentar miradas a los agresores
saturando las oficinas de objetos perdidos.
¿He dicho que se equivocan?
Y no tengo manera educada
de indicaros
que me aburren.
Miro por la ventana.
El viento
mueve las antenas de los coches.
¡Quiero mi chaqueta!
¡Ahora!
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