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jueves, 29 de diciembre de 2011

Imperio y refutación en tres párrafos.

A continuación, os voy a explicar cómo me hice ayer con la regencia de un terruño, de una manera homologada, desde la fecha de autos hasta que llegue la nave nodriza. En sólo tres párrafos. O cuatro...
Sentado me hallaba enfrascado en mis notitas y bocetos, intentando tener la fiesta en paz, cuando me sorprendió un memorándum surrealista, digno de otras épocas. Puesto que nadie se opuso ni replicó nada, nuestros bolsillos se vaciaban a buen ritmo. No tuve otro remedio que juntar a las masas para que nos alzáramos contra la opresión. Un palito salado no puede nada, pero todos juntos hacen un aperitivo.
Unos se movían muy deprisa, otros muy despacio. Lo más difícil fue ponerlos en sincronía. Incluso tuve que levantarme un par de veces de la silla donde estaba.
Yo, a estas alturas ya estaba contento, porque sabía que todos los omóplatos tenían ya su televisión instalada. Así no se producían ideas revolucionarias, ni miradas sicalíticas. Por ello, me comí las roscas.
Y ete aquí que no tuve más que aguardar a que los acontecimientos se sucedieran de manera autónoma. La cabra tiró hacia el monte y, dado que los asaltantes se habían quedado sin líder, me pidieron amablemente que fuera yo quien me subiera a la escalera, a arengar a las masas.

domingo, 27 de junio de 2010

El preconcierto

Acto I.
(De repente, entre el silencio,el señor del mocho en el casco comienza a arengarnos.)
   Soldado Uno: ¿A qué viene todo esto? Por mucho que nos cuente sus anteriores batallas, esta noche podríamos caer todos aquí
   Soldado Dos: Sólo soy un número. Un constructo.
   Soldado Uno: ¡Mira! El cielo se está llenando de aves rapaces carroñeras.

Acto II.
(El señor del casco curioso sigue con sus declamaciones, comienza a lllover)
   Soldado Uno: Teníamos que habérnoslo pensado todo esto antes.
   Soldado Dos: Ráscame un poco más arriba, por favor.

Acto III.
(La lluvia arrecia. El público se ha ido. Se ha aplazado la batalla. Los señores de los cascos trabajados se encuentran calientes en una tienda de campaña de oficiales. El soldado Dos está muy enfermo de gripe asiática).
    Soldado Uno: OH! Siempre supe que no debimos embarcarnos en ésta aventura. ¿Qué puedo hacer por tí?
   Soldado Dos: En mi lecho de muerte te pido: Rehabilita mi casa, cuida de mis derechos consolidados, dale de comer a mi Hámster.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Fundición

ESCENA 1

(Jerónimo funde piezas de bronce en el comedor. Su mujer está a punto de llegar. Antónimo bebe cerveza sentado en el sofá de su amigo, intentando que no le tape el partido que echan por la tele)
Antónimo: Podrías parar ya, coño.
Jerónimo: Llámame Jero, es más corto.
Antónimo: En dos minutos me acabo la cerveza.



Escena 2

(Aparece April, la mujer de Jerónimo)
April: Buenas tardes.
Antónimo: ¡April, cuánto tiempo!
Jerónimo: Llámame Jero, es más corto.


Escena 3


(Sólo está Jerónimo)
Jerónimo: ¡Por fin acabé el vaciado! Me voy a Guatemala.
(aplausos)

martes, 15 de septiembre de 2009

Batiendo récords

Escena 1

El loco está escribiendo su diario mientras su novia Coletas salta la cuerda.
Loco: Tenemos mucho en común.
Coletas: Al pasar la barca.
Loco: Últimamente, he ideado un plan maestro, no puede fallar.
Coletas: Me dijo el barquero.
Loco: ¡Coletas! ¿Quieres pergeñar mi plan? Me gustaría tanto...



Escena 2.

El loco come yogur. Coletas no está.
Loco: Hace mucho tiempo que no vamos a ver las olas romper.



Escena 3.

El loco está vistiéndose. Se pone una camisa de fuerza. Coletas lee una revista y masca chicle.
Coletas: No, ésa no, hombre. La de los domingos, que vamos a ver a mis padres.
Loco: Espero que tengan ésa deliciosa tarta de manzana que tanto me gusta...



Escena 4.

Coletas está tumbada en el sillón de sus abuelos. Loco le masajea los pies tarareando el anillo del nibelungo.
Coletas: No me acostumbraré nunca a tus aforismos.
Loco: ¿Qué?
Aplausos