miércoles, 29 de junio de 2011

Insomnio

La brisa marina
llena nuestra cama
de iguanas cojín.
 Las vueltas solo sirven
para tostarnos,
no para encontrar una
cómoda posición.
El delegado de naciones hundidas
viene a arengarnos,
a nuestro nido de amor,
a decir que es tarde,
que las ovejas se han ido a dormir.
La lavadora del vecino
despega por fin.
El tebeo antiguo enciende la luz
se reparten cereales en el salón.
Huele a salmonete.
Mañana, Dios dirá.

domingo, 19 de junio de 2011

ATENDED, ATENTED!!!

Y guardad la ropa
a dos carrillos
debajo de la alfombra.

Pero cumplid con el domingo
no vaya a ser que se enfade
y nos mande un tifón.

lunes, 6 de junio de 2011

La próxima vez, trae bombones.

El juego ha comenzado
antes de la hora prevista
pillándonos en bragas de cuero.
Dame tu vino mortal
que yo tengo, para todos, gominolas.
Desfalleced cuando queráis
amigos de lo catódico,
desistid, por fin.
Dejad los balandros atados
antes de ir a dormir.
Llega el vendaval.
El genio querrá su reto,
el mediocre su salvavidas.

sábado, 28 de mayo de 2011

Domingo

Alba tardía,
redoble de campanas,
incluso un café.
El tiempo nos roza, tangencial.
El viento mece las hojas de la revista.
Las piernas pesan.
Menos mal
que no hay ninguna prisa.

lunes, 2 de mayo de 2011

Prometí al más grande caer
en el campo de batalla
espada en mano.

Durante décadas he luchado
por conseguir este propósito
sin más beneficio
que aparecer en un montón
de listas negras.

A suficientas gestas he acudido,
en gran número de celebraciones
he levantado mi jarra.
Donde cayeron tiranos
se alzaron otros nuevos.

Prometí al más grande
jamás desfallecer.
Duermo abrazado
a mi martillo de peluche.

Llamadme, si es caso,
o mandadme un mensaje,
si existen entuertos que arreglar,
oprimidos a los que socorrer,
o indefensos a los que deba enseñar
a alzarse contra sus vecinos,
que yo ya me paso.

viernes, 8 de abril de 2011

Están cada vez más cerca...

Hace calorcito, las terrazas de los bares están llenas.
Es la noche perfecta para una abducción.

jueves, 7 de abril de 2011

Un método de saber cuánto te miente una persona es mirar cuánto usa la palabra "asertividad". Su utilización es inversamente proporcional a su aplicación real.