viernes, 27 de julio de 2012
viernes, 29 de junio de 2012
Como en el día después
El aparato de las aspas marca los latidos,
así como cada gota de sudor que cae al suelo,
cada hora,
cada gruñido de la mecedora,
cada mosca
y cada posible acción o idea fabulosa,
prematuramente muerta de calor cenizo.
Hoy es un día tropical y radioactivo
que se pierde entre la larga lista de muchos otros
que no recordaríamos si no fuera
por ese cielo del fin del mundo.
Las ventanas permanecerán selladas
hasta que pase de largo la plaga.
La luz cobriza, opaca, tarde o temprano desaparecerá
dejando paso a una noche pegajosa,
sin estrellas,
sin vida ni glamour.
No saldremos a la calle, no vaya a ser que...
así como cada gota de sudor que cae al suelo,
cada hora,
cada gruñido de la mecedora,
cada mosca
y cada posible acción o idea fabulosa,
prematuramente muerta de calor cenizo.
Hoy es un día tropical y radioactivo
que se pierde entre la larga lista de muchos otros
que no recordaríamos si no fuera
por ese cielo del fin del mundo.
Las ventanas permanecerán selladas
hasta que pase de largo la plaga.
La luz cobriza, opaca, tarde o temprano desaparecerá
dejando paso a una noche pegajosa,
sin estrellas,
sin vida ni glamour.
No saldremos a la calle, no vaya a ser que...
jueves, 28 de junio de 2012
martes, 8 de mayo de 2012
El suplente del suplente
Desde el fondo del banquillo
se ven mucho mejor los fallos del entrenador.
Hoy no cobraré las primas.
Ni mañana.
Ni pasado.
Pese haberme roto las telarañas
cada vez que me habéis necesitado.
Pese a haber jugado en la posición que se me ha dicho.
Haciendo el trabajo sucio, y el limpio, y el regular.
Marqué gratis los mejores goles de este club.
Los aficionados compraban camisetas sin número.
Sin nombre.
Hasta que se me substituyó por un ignorante,
un granuja de medio pelo.
Hoy, ni me quitaré en chándal.
Desde el fondo del banquillo
veo al equipo descender,
a los aficionados arengarnos.
Desde el fondo del banquillo,
como pipas.
Y llamo a mi representante.
se ven mucho mejor los fallos del entrenador.
Hoy no cobraré las primas.
Ni mañana.
Ni pasado.
Pese haberme roto las telarañas
cada vez que me habéis necesitado.
Pese a haber jugado en la posición que se me ha dicho.
Haciendo el trabajo sucio, y el limpio, y el regular.
Marqué gratis los mejores goles de este club.
Los aficionados compraban camisetas sin número.
Sin nombre.
Hasta que se me substituyó por un ignorante,
un granuja de medio pelo.
Hoy, ni me quitaré en chándal.
Desde el fondo del banquillo
veo al equipo descender,
a los aficionados arengarnos.
Desde el fondo del banquillo,
como pipas.
Y llamo a mi representante.
miércoles, 4 de abril de 2012
Poema frustrado
Lo dejo.
lunes, 2 de abril de 2012
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